Pacto Verde y Farm to Fork: el camino hacia una economía europea sostenible

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Más de 11 millones de muertes anuales en todo el mundo son atribuidas a dietas altas en grasas y azúcares, y bajas en frutas y verduras. Son casi un 22% del total. La cifra es algo más que una señal de alerta. Una alimentación sana y basada en productos vegetales reduciría el riesgo de enfermedades y también el impacto medioambiental del sistema alimentario. Este es uno de los principales objetivos del Pacto Verde o European Green Deal, el plan integral para frenar el cambio climático lanzado por la Unión Europea en diciembre de 2019 y que pretende que Europa sea el primer continente climáticamente neutro en el año 2050. Para ello, se han empezado a activar medidas y ayudas financieras para impulsar negocios e iniciativas que permitan alcanzar los objetivos propuestos.

El Pacto Verde Europeo establece un plan de acción para impulsar un uso eficiente de los recursos a través de una economía limpia y circular, restaurar la biodiversidad y reducir la contaminación. Para conseguirlo, será necesario actuar en todos los sectores de nuestra economía. Traducido, supone invertir en tecnologías respetuosas con el medio ambiente, apoyar la innovación en la industria, desarrollar sistemas de transporte público y privado más limpios y baratos, descarbonizar el sector energético y colaborar con socios internacionales para mejorar las normas medioambientales mundiales. Casi nada.

Con sus errores y aciertos, esta iniciativa, que tiene su equivalente en el New Green Deal de Estados Unidos, quiere evitar que se supere un incremento de la temperatura del planeta de 2°C con respecto a los niveles que se registraban en la época preindustrial. Asimismo, busca promover medidas adicionales que hagan posible que el calentamiento global no supere los 1,5°C, teniendo en cuenta que en 2020 la OMM ya advirtió de que la temperatura global era ya 1,2°C superior a la de hace poco más de un siglo.

Una de las líneas de trabajo más importantes es la conocida como Farm to Fork (Estrategia del Campo a la Mesa), con la que se pretende mejorar el sistema alimentario de la UE haciéndolo más sostenible y respetuoso con el medio ambiente. Más aún, trata de reducir la pérdida y el desperdicio de alimentos, así como garantizar suficientes alimentos asequibles y nutritivos sin superar los límites del planeta.

En su presentación dos años atrás, Ursula von der Leyen, presidenta de la Comisión Europea, aseguró que el Pacto Verde serviría para demostrar al resto del mundo cómo ser sostenible y competitivo de manera que fuéramos capaces de convencer a otras naciones y organizaciones para sumarse al reto. Es nuestra nueva estrategia de crecimiento, un crecimiento que aporta más de lo que consume”, explicó entonces. Las palabras de Von der Leyen no solo hablaban de una transformación necesaria del modo de vivir, trabajar, producir y consumir para beneficiar la salud de las personas. Hablaban de negocio y rentabilidad. La transición a una economía verde se ve desde los órganos comunitarios como una oportunidad para desarrollar un tejido empresarial basado en la innovación desde el que construir una economía líder mundial.

Las claves de la Estrategia Farm to Fork

Para hacer posible estos objetivos, durante el pasado año se firmaron numerosos acuerdos que recogieron medidas específicas en diversas áreas. Aquí entra en escena la estrategia Farm to Fork. Esta pone el foco en el modelo agrícola y en la creación de un sistema alimentario más saludable y sostenible. Dentro de sus objetivos, la Comisión Europea ha establecido la toma de medidas para reducir un 50% el uso de plaguicidas y el riesgo de los insumos químicos para 2030. Esto incluye reducir en un 50% el uso de los plaguicidas más peligrosos dentro del mismo periodo. Para evitar la pérdida de nutrientes en el medio ambiente, la estrategia se pone como meta reducir la alteración de la fertilidad de los suelos destinados al cultivo y usar para ello un 20% menos de fertilizantes para 2030. Esta reducción del uso de plaguicidas y fertilizantes para el año 2030 resulta de especial importancia para Kimitec, porque nuestra actividad se enfoca en el desarrollo de productos naturales tan eficaces al menos como los de síntesis química, pero sin sus consecuencias negativas para nuestra salud y el medio ambiente.

Falta ver, sin embargo, que la estrategia Farm to Fork apoye expresamente la actividad biotecnológica que llevamos a cabo con un respaldo normativo expreso que permita transitar más rápido de un tipo de producto a otro. La Comisión tiene previsto, asimismo, impulsar el desarrollo de cultivos más sostenibles. Para ello, ha fijado como objetivo que, en nueve años, el 25% de todas las tierras agrícolas se dediquen a la agricultura ecológica. ¿Es eso lo correcto para equilibrar sostenibilidad y productividad?

Financiación e I+D

Alcanzar estos objetivos tan ambiciosos se apoya en dos pilares: ayudas financieras y fomento a la investigación e innovación. En el primer caso, la Unión Europea ha planteado la movilización de un billón de euros en inversiones sostenibles hasta 2030. Se trata del paquete de ayudas más ambicioso de la historia del continente en materia de sostenibilidad. Dicho plan de financiación tratará de reorientar las inversiones públicas y privadas hacia lo sostenible.

En lo que se refiere a investigación, la clave es el programa Horizonte Europa, antiguo Horizon2020. Junto a otros programas de la UE, resultará una pieza clave en la movilización de la inversión nacional pública y privada. Se trata del programa marco de investigación e innovación (I+i) de la Unión para el período 2021 -2027. Su principal objetivo es lograr un impacto científico, tecnológico, económico y social de las inversiones de la UE en I+i, fortaleciendo de esta manera sus bases científicas y tecnológicas, y fomentando la competitividad de todos los Estados miembros.

Este programa apoya directamente a cuatro de los cinco ámbitos del Pacto Verde Europeo: salubridad de océanos, mares, costas y aguas interiores; ciudades inteligentes y climáticamente neutras; salud del suelo y alimentos; y adaptación al cambio climático y transformación social. Más del 35% del gasto total de Horizonte Europa irá destinado a los objetivos climáticos.

Desde la Comisión Europea, aseguran que el Pacto Verde Europeo no va dirigido a la mejora de la naturaleza, sino que supone un favorable cambio de vida de los europeos y de la economía de Europa. Sin duda alguna, en ese escenario encontraremos a Kimitec, puesto que compartimos buena parte de los objetivos establecidos. Consideramos la investigación como la base del desarrollo de una oferta sostenible -no en balde contamos con amplia experiencia en la participación en proyectos europeos, incluyendo cuatro Horizon2020- y estamos comprometidos por definición con los mismos objetivos sociales y económicos. Por eso, estaremos pendientes y participando activamente en la consecución de los objetivos propuestos.

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